Te casas. Con esta simple sentencia termina, y termina mal el capitulo agrio y final de nuestra historia. De una historia entre tantas de tu vida, y la mía. Yo no puedo hacer nada más que lamentarme, y no lo haré. No lo voy a hacer por que no lograre con eso traerte de nuevo, o persuadirte de no hacer esta tontería que estas completamente resuelta a hacer. Talvez suene infantil, pero el matrimonio no me importa mucho como la barrera que pondrá la sociedad y la religión en contra de nuestros encuentros, me importa mas como la seguridad que tendré, de que estarás cogida por alguien mas, y que ese alguien mas tendrá control sobre ti, tus acciones, y te será mas difícil arrepentirte. Te casas y punto. Por que no estaré mas contigo para hacértelo pensar de nuevo, por que no estaré ahí para hacer berrinche, aunque me invitases y muera por dentro por estar ahí en la ceremonia a vivir el último momento de tu libertad sexual y amorosa, no iré, no estoy dispuesto a continuar por un camin...
Esto es lo mejor que encontré por cincuenta centavos...