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Mostrando las entradas de noviembre, 2009

responsabilidad

Soy un irresponsable, lo digo con la desfachatez, con la sinceridad, con el cinismo de quien no conoces cual es su responsabilidad. Como quien no cree en sus obligaciones y solo hace lo que se le pega la gana. Al diablo, mi tiempo es mío y vale mucho más que el dinero. Al diablo, la responsabilidad existe pero no entre mis palabras.

burocrata

Apenas y el tiempo me alcanza para darme cuenta con horrible aversión lo poco de vida que me queda libre para no hacer nada, en este momento podría hacer un balance de situaciones y escoger entre la libertad y el acomodo social, y si no me hubiese convertido en el ambicioso burócrata y político que soy ahora la decisión seria sencilla. Soy un hombre diferente, he cambiado como es costumbre en mi, ahora uso calcetines, zapatos de vestir, camisas y el cabello corto. ¿Quién extraña al anterior Shinji de zapatos rotos olor a borrachera? Sigo siendo el mismo, al parecer, lo que me falta es tiempo libre para ser yo mismo.

aburrimiento

Era aburrimiento, sin duda. A través de sus ojos la total apatía florecía, se encaminaba. Pero en su mirada, el arqueo de sus cejas, el obscuro en sus pestañas, ahí se adivinaban aun mas cosas. Luego su boca roja. Adornada y simple. Su boca, su beso olvidado. Y entonces para su rostro mudo, su cuerpo también callaba. Su vestido pequeño y los vuelos que jugaban en sus piernas de muñeca linda como pestañas. Su escote, el marco de sus pechos apretados, como deseando salir a jugar. Todo el conjunto, sus medias y su cintura enmarcados por la puerta de madera y sobre ella, como etiquetas el letrero pintado encima de bar. Y el bar vacío y las demás muchachas igual de solas. Después la lluvia, afuera y húmeda. Pero la tristeza de sus ojos yo sé que es aburrimiento.

bebé

Los bebés son bien bonitos, mueven sus ojitos, sus blandas y pequeñas bocas sin dientes: todo lo miran apáticos cuando están pegados a su mamila llena de leche. Son hermosos, hasta cuando hacen muecas de fastidio cuando uno los besa a causa del inevitable impulso de besarlos. Yo no entiendo de que modo o por que razón aprecio a ese bebé que me despierta todas las madrugadas con su llanto, no comprendo por que su sonrisa me parece de lo más bello, o como llamar a ese sentimiento que aparece en el pecho cuando entiendes el modo absurdo en que depende de ti esa criatura. Me desbordo en ideas para enseñarle, no me cabe el tiempo para imaginar los cuentos que puedo yo contarle. Yo no sé por que lo quiero, de donde proviene ese sentimiento, y a donde iré a parar con todo y corazón entregando amor de esta forma. Bebé, te quiero, y cada que mi corazón de alegría late es por que comprendo la forma en que mis padres me quieren, infinitamente basto para un individuo tan pequeño como yo.