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Mostrando las entradas de 2025

Update

Lo que hace falta es como exagerar un poco. Una especie de ‘labor de venta’. Hay una distancia muy corta, cuando simplificamos lo suficiente, entre vender y mentir. De eso tratan los escritos, la literatura. Porque evidentemente no se me desprende del pecho el corazón cuando la miro, ni su vestido rosa vuela con la escena adornando su presencia: Siento que me palpita el pecho (y otras cosas) cuando viste esa falda rosa. Estuve visitando mi blog, como una especie de viaje en el tiempo a mis veintes y que bueno que escribí todas esas tonterías, hoy censurables, desechables y mediocres, por que reafirman eso de que los recuerdos suelen ser engañosos, traicioneros. En mis recuerdos escribía bien y la realidad es otra. Luego veo que he estado quince años quejándome de que ya no sucede nada en mi vida y que seguramente es por eso que ya no escribo, y que las ocupaciones y demás pretextos. Cuando tenía veinte, quizás si tenía más fiestas y más aventuras amorosas, pero creo que lo importante e...

¿Quién dicta la escritura?

Hace poco, mientras hacía zapping, me encontré con una entrevista a Julio Cortázar sobre su proceso de escritura, y me sentí un poco identificado, salvando, claro, las abismales diferencias. Me recuerdo a mis veintes, cuando el autobús me llevaba de regreso a casa después de la universidad y yo escribía mientras miraba por la ventana una breve idea: la semilla de algo que me había llamado la atención durante el día —una palabra, una sonrisa, un perro persiguiendo su cola…—. A los veinte casi todo es nuevo y sorprendente, así que era difícil quedarse sin tema. Días o semanas después, revisaba esa libreta donde se mezclaba cálculo integral, poemas a medio escribir y fragmentos garabateados (difíciles de descifrar debido a mi caligrafía: quien los viera pensaría que estudiaba medicina y no ciencias computacionales) y trataba de recordar qué quise decir, probablemente inventando el motivo original. Más tarde, iba refinando esa brizna de idea: buscaba en la memoria la forma más elaborada de...

depende

Lo terrible es cuando hay dos opciones igual de malas y no sabes por cual decidirte.   Trato de enfocarme en el trabajo para que el tiempo pase rápido , entonces solo vivo entre semana para esperar los viernes.   Pero luego me pongo triste porque paso una semana entera y no paso nada más que trabajo y siento que estoy tirando mi vida a la basura.   Es decir, es entendible, si se tiene una situación horrible lo que menos se quiere es vivirlo al máximo.   De pronto me llegan a la mente las palabras de Steve Jobs, "Si hoy fuera el último día de tu vida, te gustaría estar haciendo lo que ahora haces?"    La respuesta depende de cómo interpretas las pregunta, en el hipotético caso de que pudiera hacer lo que sea, que ahora mismo tuviera las oportunidades y recursos, desde luego que me gustaría estar haciendo otras cosas, no preocuparme por las facturas y estar viajando indefinidamente por el mundo, leyendo, escribiendo, conviviendo con mis amigos. Desde ese ...

Mai

Hey. Pues ya pasó un año desde el último post. Voy a contar un poco lo que ha pasado, que como era de esperarse, no es mucho. Al principio me animé a compartir fotos e historias de mi día a día, que —también como era de esperarse— resultaron ser bastante monótonas y aburridas. No puedo asegurarlo del todo, pero tras subir algunos viajes ocasionales y compras —influenciado por lo que entendí que debía hacer un “influencer”—, terminé con fiebres y diarreas de origen misterioso. Mi mujer, muy diligente, lo atribuyó de inmediato a las envidias. No me consta, pero por si las dudas, dejé de subir ese tipo de videos. Heme aquí, en el dilema de si arriesgo el estómago a cambio de unos míseros likes, o si renuncio por completo a mis impulsos de influencer. Y mientras decido cuál es el menor de los males, intento —una vez más— volver a la escritura.