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Mostrando las entradas de febrero, 2010

Feliz cumpleaños papá.

Ser papá no es fácil, no conozco con certeza lo difícil que puede llegar a ser, pero con seguridad no es sencillo, todo dependerá en cierta enigmática medida del tipo de hijo que se tenga, del tipo de humano que es uno. A mi parecer has sido humano, eso ya se agradece, también me intriga observar cuanto de ti hay en mi. No es el color de tus ojos o tu cabello, o tu altura o la forma de tu rostro o de tu boca. La blancura de la piel, la complexión delgada, el sudor en las manos, los remolinos en el cabello. Lo que me llama la atención es que a mi parecer mucho de lo que me define y que comparto contigo es lo que siento me hace especial. La pasión por el conocimiento. Te agradezco no haber matado mi curiosidad cuando te agobiaba con preguntas sobre todo, y haber alimentado mi imaginación con las historias sacadas de quien sabe donde que me contabas cuando yo era un niño. Aunque con el tiempo te fuiste quedando sin respuestas y yo sin preguntas la decepción nunca apareció. Nunca ha aparec...

Necesidad

En cambio, a pesar de tu conciencia, y la de todos, necesito de ti. Es así como todas mis faenas necesitan cargar tu nombre. Cada triunfo es para que tú me admires, cada sueño es para que estés ahí, y sepa yo entonces que es real. Sucumbe a mí también la necesidad, y la costumbre, como a cualquier humano, como en la más antigua historia. Mi amor, el mismo de los antiguos por las antiguas, sin nada nuevo, excepto por las rosas, que crecieron nuevamente. También están esas sorpresas que de pronto tienes cuando yo te admiro, el amor es el de siempre, pero nosotros los que amamos, ya no somos otra vez los mismos. Se mece incansablemente la probabilidad del fin, pero a cada vez que nos amamos, se detiene. Hace falta entonces esa fuerza que destruye el amor y lo vuelve mil pedazos, y después nada. Mientras tanto, necesito de ti.

I am Shi1nji, The one is silent

Me gusta leer. Aprender, desde que veo House M.D. leo sobre medicina (¡que caros son esos libros!) desde que tengo auto leo sobre mecánica automotriz. Acostado junto al bebé, leo en voz alta mientras él me escucha y se queda dormido. [... en la región del hipocondrio derecho del abdomen se encuentra el hígado: una glándula del cuerpo humano, la más voluminosa visera. Se encarga de matar de cirrosis a los alcohólicos…] Es tan bonito, nunca había estado tan cerca de un bebé ni tampoco nadie me había puesto tanta atención. Hablando de hígados, el de mi mama ya no sirve, hablando de autos, el mío necesita llantas y cuestan mucho mucho. Tanto que no creo que me quede dinero para llenar dos veces el tanque de gasolina para irla a visitar, hablando de visitas, cuando vaya a verla seguro me dirá que si el bebé no es mío es una completa estupidez y que soy un idiota. Mejor sigo leyendo libros, uno cada dos meses. De cien páginas cada uno.

Después de las 9

Puedo sentir inclusive, escuchar tu corazón latir cuando vuelvo a casa, cansado de trabajar, de manejar durante media hora. Me llenas de besos, me abrazas. Luego me sirves de comer algo que preparaste pensando en mi, una receta nueva, un sabor que ni tú y ni yo conocemos. El bebé duerme sobre mi cama, se ve diminuto en medio de ese cuadro blanco tamaño King. Luego enciendes el televisor y miramos abrazados uno o dos capítulos de una vieja serie de televisión que no alcanzamos a ver, y que rentamos por temporadas en un DVD. A veces me sirves helado en una canastita, o a veces papas fritas con ketchup y mayonesa o a veces una cerveza. Luego es hora de dormir, el bebé se ha levantado y quiere que lo abrace mientras toma su mamila, mientras tanto, bajo la tenue luz de la recámara las letras de un libro se descubren como ideas y como historias, siempre incomprensibles e irreales, tal como el bebé las ve. Sus ojos se van cerrando y la mamila se pone vacía. Luego nada importa, hay que dormi...