Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de febrero, 2014

sacate a la chingada pinche vocho de mierda

Este año obtuve un horario "abierto". Significa que mi horario de trabajo es flexible. Sigo siendo un pinche esclavo moderno, la situación general permanece igual de horrible pero hay que apreciar los pequeños detalles; un gramo menos de miseria en el valle de la tristeza. De modo que son las 8 de la mañana y no rechazo desayunar con mi familia. Subo al coche y manejo tranquilamente y no hay por que conducir veinte kilometros en quince minutos, ya no le grito al de enfrente que se quite ni lo rebazo por la derecha. "Si yo dispusiera de cincuenta y tres minutos -pensó el principito- caminaría muy suavemente hacia una fuente..." Otra vez llega usted tarde. Oh, piense usted que de nada servirá que llegué media hora antes si es precisamente ese el tiempo que me va a llevar terminar de levantarme. No le pagaré el día. Nadie puede pagar un día.
Dulce mío. pequeña gota. abrígame de la tormenta, ocúltame del abismo. yo quiero abrazar tu sombra. yo quiero sufrir contigo. Pequeño día, vocecita hermosa. Aqui están mis brazos y aqui están y lloran.

too late

Lo primero que quisiera comentar es lo difícil que se me hace volver a escribir. Estoy oxidado, orondas capas de polvo entorpecen mi escritura. Y las ideas se mueven todas desordenadas en mi cabeza, son pelo de perro chihuahua y es difícil hilar algo con ello. Luego siento ganas de justificarme, yo sé que no necesito hacerlo, pero me asaltan las ganas de echarle la culpa al alcohol, a las drogas, el estrés laboral, domestico, la insoportablemente aburrida y monótona que es mi vida (y no puedo mencionarlo frente a Yoselin porque me dirá algo así como de que no soy feliz con ella y más mierda de mujeres). Me va bien, las finanzas van bien, el tiempo con mi hijo va bien, el trabajo va bien. He descubierto que tengo estómago y que sufre cada vez que me emborracho, y cada que tomo leche. Tengo el estómago de un mariquita, probablemente en alguna borrachera algún mariquita lo intercambió con el suyo mientras yo dormía sobre mi propio vomito. No sé por que no puedo ser feliz, por que ...