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Mostrando las entradas de mayo, 2008

After Night

"Cuando llegaste a la fiesta, ese vestido tuyo tan entallado se te veía tan, pero tan sexy, que temí en serio sacármela ahí mismo y violarte frente a todos" decía mi amigo ebrio a Claudia, que a juzgar por su sonrisa y ojos perdidos estaba igual hasta las chanclas. ¿Hacemos un thresome? le pregunté y ella me dijo si. Y Entonces fuimos a su casa en un taxi por que nadie podía manejar, mi amigo pagó con un billete de mil y no pidió cambio, lo pedí yo, pero el taxista se dio a la fuga. Claudia le hizo un handjob a mi amigo hasta que este se quedó dormido, luego me miró y casi al instante fue corriendo al baño a vomitar. Estuve sobre ella un rato hasta que me di cuenta que se había dormido la desgraciada. Fue cuando me puse los pantalones y me fui caminando a mi casa. Aquel día, la psicosis hizo de mi un trapo. Las sustancias hacían en mi un efecto casi delirante, el sentimiento de culpa me invadió horas después y cuando llamé a su casa contesto su voz preguntando quien era yo.

Sexo

Soy un pervertido sexual. Pienso a cada rato en sexo y no puedo dejar de mirar el cuerpo de las mujeres con deseo desmedido. Si veo un cuerpo a mi gusto no puedo quitar de mi mente el deseo de tocarlo, estrujarlo, poseerlo. Es algo que esta dentro de mi, explicito, como en mi sangre. Mi deseo, la necesidad, se extiende mas allá de donde se suponen debe llegar, la belleza no es el único impulso, lo es cualquier cosa y eso puede llegar espantar a mucha gente. Y todo esto, como si humo fuese, tan bien guardado, como si no existese . Todo queda detrás de las gafas oscuras y de la gabardina. Soy el diablo, y mi novia canta en el coro de la iglesia. La vida siempre ha sido irónica y es por eso mismo que puedo oler, detrás de esos pantalones flojos y esas faldas largas el calor y el fuego que se extiende por los cuerpos que desean ser besados, tocados, estrujados y poseídos . El sexo no me llena. no es una meta, no es el fin de nada, a veces ni es divertido, pero es algo que necesito, y...

Habrá para el que desee una cerveza

Habrá para el que desee una cerveza los domingos o un beso en las mañanas quien ofrezca alcohol y cariño. A veces es solo cuestión de esperar pero habría que advertir que el tiempo en exceso irrita; al igual que el alcohol y los besos. Mi hígado esta bastante sano, creo yo, y por eso me permito de vez en cuando seguirles el paso a los parroquianos irlandeses que llegan al pub tras mi facultad. Con el calor que hace en este lado del mundo ni ellos se atreven al whisky caliente y he tomado ventaja de eso. Los besos nunca me han irritado, pero hubo algunos que me hicieron daño. Una intrépida quinceañera me robo un beso frente a sus amigas y me mordió tan fuerte el labio que la hendidura en mi boca no me dejo probar las papas con chile que esa tarde me iba a comer. Nunca me ha importado que me roben besos, que demuestren su valor, que dejen un poco de sí en mi boca, que ha probado de todo. A veces lamento que las prisas las vuelva toscas, que la pena o los nervios hagan de un beso una mor...