15 minutos , dijo, y luego subió por la escaleras hacia su habitación. A mi me pareció en primeras cuentas innecesario, en el cine habría poca luz y ella lucía estupenda tal como estaba. Quizás fuera el amor que le sentía el que me hiciera afirmar que todo lo que llevase encima era atemporalmente perfecto en ella. Ahí en la sala de la casona de sus tíos había una pecera enorme y un hermoso piano blanco que no me atreví a tocar. Con ella habían subido sus dos hermanas menores, también muy simpáticas y alegres. Como emocionadas de la próxima transformación, compartían al igual que muchas mujeres la emoción de escoger el vestido correcto, el perfume, el maquillaje, la bolsa y todo lo demás correcto y perfecto a la ocasión. De cualquier modo sus quince minutos los aprovechó muy bien y bajó casi brillando. Le dije que estaba hermosa y ella contesto con uno de esos gracias que en las mujeres bonitas significa "ya lo sé, idiota" . Después de no querer la cosa me alegré de tenerla b...
Esto es lo mejor que encontré por cincuenta centavos...