“Estuve a punto de morir” dije, y todas las chicas hicieron en sus rostros una expresión de fingido asombro. Lo mencioné, no esperando la atención del publico femenino, sino para que mi silencio no fuera interpretado como apatía y aburrimiento. Entonces, en la fiesta, fui nuevamente el centro de atención. Como para mi es normal el riesgo, he de suponer que es tan natural correr riesgos con la vida. Si nos ponemos estrictos va a salir resultando que a cada día que despertamos, la muerte es una probabilidad no tan distante como quisiéramos y que no mengua ni con las horas ni con los años. Mueren los pobres y mueren los ricos, mueren los viejos, mueren los niños; y a cada segundo que sucede, cada vez con más frecuencia. Me acordé del primo de 10 años de Yoselin; está enfermo del corazón y corre a cada día el riesgo de terminar los días de un ataque de insuficiencia. Después de algunos muchos análisis resultó que debe ir a operarse, a corazón abierto, en la ciudad capital, y sin embargo, ...
Esto es lo mejor que encontré por cincuenta centavos...