Ciertamente, hoy no es su cumpleaños. Fue ayer. Y desde luego no lo olvidé, de lo que si me olvidé fue de no gastarme todo mi dinero y guardar algo para su regalo. Quise escribirle un cuento corto pero como escribí en el post anterior, la creatividá esta ahora mismo viajando por Europa con un baúl y diez dolares seguramente durmiendo gracias a los de Hospitality Club y otras franquesas. Así que me limitaré a escribirle una felicitación.
Marcia. Feliz no cumpleaños.
Hace poco, mientras hacía zapping, me encontré con una entrevista a Julio Cortázar sobre su proceso de escritura, y me sentí un poco identificado, salvando, claro, las abismales diferencias. Me recuerdo a mis veintes, cuando el autobús me llevaba de regreso a casa después de la universidad y yo escribía mientras miraba por la ventana una breve idea: la semilla de algo que me había llamado la atención durante el día —una palabra, una sonrisa, un perro persiguiendo su cola…—. A los veinte casi todo es nuevo y sorprendente, así que era difícil quedarse sin tema. Días o semanas después, revisaba esa libreta donde se mezclaba cálculo integral, poemas a medio escribir y fragmentos garabateados (difíciles de descifrar debido a mi caligrafía: quien los viera pensaría que estudiaba medicina y no ciencias computacionales) y trataba de recordar qué quise decir, probablemente inventando el motivo original. Más tarde, iba refinando esa brizna de idea: buscaba en la memoria la forma más elaborada de...
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saludos!
:D