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Mostrando las entradas con la etiqueta Paternal

Padre

No recuerdo con seguridad, pero una vez escribí sobre lo triste que era para mí el 14 de febrero. Si bien esos días ya acabaron hace años, hoy diez años después terminaron de borrarse todos esos malos recuerdos. Me asaltan absurdos miedos; absurdos por la irrelevancia y lo inútil que es preocuparse por banalidades. Ejemplo el hecho de que nunca sabré si mi hijo está feo por que no puedo sino verlo solo con ojos de amor muy a pesar de todo lo que la estética y la cultura me ha enseñado estos duros años de existencia.

daddy, papi boy, lalala

Voy a ser papá. de nuevo. ... No sé bien aun lo que esa frase significa, para mi ser padre era una condición adquirida por única vez y el resto de los hijos que uno termine teniendo posteriormente no lo vuelve a uno padre nuevamente; ni mas padre ni nada. Es como perder un ojo y ser tuerto y luego perder el otro y ser tuerto otra vez. Pero estaba equivocado. Es mas bien como perder o ganar; se vuelve a perder, se es perdedor o ganador de nuevo. La paternidad no es el hecho de tener descendencia, sino el proceso. Los sueños, la espera, la emoción, el trabajo, el dolor y las alegrías. Ahora voy a ser papá de nuevo.

Carta de la maga a Rocamadour - Julio Cortázar

Rocamadour, ya sé que es como un espejo. Estás durmiendo o mirándote los pies. Yo aquí sostengo un espejo y creo que sos vos. Pero no lo creo, te escribo porque no sabes leer. Si supieras no te escribiría o te escribiría cosas importantes. Alguna vez tendré que escribirte que te portes bien o que te abrigues. Parece increíble que alguna vez, Rocamadour. Ahora solamente te escribo en el espejo, de vez en cuando tengo que secarme el dedo porque se moja de lágrimas. ¿ Por qué, Rocamadour ? No estoy triste, tu mamá es una pavota, se me fue al fuego el borsch que había hecho para Horacio; vos sabés quién es Horacio, Rocamadour, el señor que el domingo te llevó el conejito de terciopelo y que se aburría mucho porque vos y yo nos estábamos diciendo tantas cosas y él quería volver a París; entonces te pusiste a llorar y él te mostró como el conejito movía las orejas; en ese momento estaba hermoso, quiero decir Horacio, algún día comprenderás, Rocamadour. Rocamadour, es idiota llorar así por...

Malcriado

Ha crecido demasiado rápido. Exprimo cada momento que estoy con el; yo se bastante bien que estos momentos no se repetirán, que algún día dejaré de ser su héroe, va a dejar de gritar como loco cada que me ve llegar y de ponerse triste cada que me marcho. Y me entristece, el tiempo pasa espantosamente rápido, necesito siempre un nuevo abrazo, para confortar mi alma, y no desfallecer.
Nuevamente, estoy perdiendo el interés. Una flojera tremenda me entra al cuerpo cuando pienso en las mañanas que tengo que venir a trabajar. El software administrativo que desarrollo no supone ningún reto. Obviamente no soy pendejo y conozco muy bien las consecuencias de perder mi empleo y las elevadas prestaciones que obtengo por mi mediocre desempeño así que me resigno, mientras las deudas mueren. Soy otro gutierritos más en la oficina. Una sombra, un ser gris y miserable. Lo que me mantiene todavía vivo es el lento desarrollo de un software gerencial, que avanzo de a poquito cuando mi jefe no me vé. ¿Qué haces de provecho para este departamento? Me reclama, y yo solo me quedo callado. Dice estar interesado en mejorar el departamento pero sus acciones indican interés solo por colgarse medallas aunque diga lo contrario. Yo estoy aburrido de programar, mi compañero de dar mantenimiento, otro de hacer inventarios y mi jefe parece no aburrirse de comentarnos ‘sutilmente’ qu...