Esa belleza tuya me invade. Me atrapas. Cuando mientras abres lo ojos muestras la sonrisa, yo solo quiero morderte el cuello, marcar aquel lunar que tienes ahí, tu gracia que es divina, el idioma de tu cintura que quisiera atrapar del movimiento que haces con ella. Quiero hacerte el amor una semana entera y no dejarte nunca. Quiero tu nariz, pequeña como un grano de maíz que alimenta. Tu cuerpo paseado de luz, bañado de amor de miles de ojos que te desean, pero no tanto como yo. A veces juegas con mi mente, pero si quieres soy un idiota, lo que quieras, pero déjame tu piel sobre la mía, como aquella vez, que yo te amaba y tu no eras tan deseada. Tengo toda la música que necesitas, podemos ser amantes nuevamente, ya sabes cómo me pongo cuando estoy triste. Déjame besar tu cuerpo, déjame estrujar tu vientre, cargarte por todos lados y esconderte en el infierno de mi pecho, el cielo a donde quiero llevarte. Tus piernas son el diablo, me llaman, me obligan, necesito probarlas para no mor...