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Mostrando las entradas de agosto, 2008

Sin, Sin

Tu no me conoces aun. Lo que yo conozco de ti se reduce a simples suposiciones y esperanzas; reducidas por mi razón a nada. La tarde debería, algún día, permitirnos encontrarnos , quizás solo un rato, y podamos platicar (y también nos podríamos besar) Y mientras llega el tiempo , estaré por ahí andando, fumando algún cigarro y queriéndote encontrar, para que hablemos, para que caminemos, este camino que es del mal.

Lilus Kikus

Carlos Fuentes, en 1954, en la Revista de la Universidad, reseña la obra Lilus Kikus , de Elena Poniatowska , de una manera ingeniosa, al entablar un diálogo con la protagonista de la historia, mismo que aquí reproducimos: -Oiga, ¿y usted ya leyó Lilus Kikus? -Sí, señor; yo lo escribí. -¿Cómo? ¿Usted es..? -Sí, yo soy Lilus Kikus. ¿Qué chispa, no? -Siéntese usted, niña Lilus; conversemos. -No puedo, señor. Los sábados me toca estar de rodillas. -Mire, hace tiempo que deseaba conversar con usted. El otro día opinábamos varias personas sobre su libro. Buscábamos, sobre todo, sus antecedentes. Usted sabe que constituye toda una profesión buscar los antecedentes de un libro. Existen críticos que viven angustiados definiendo la influencia de Kafka y Borges sobre los cuentistas mexicanos, y cuando logran remontarse a Branch Cabell y su famoso Jurgen diríase que Empédocles ha vuelto a lanzarse al cráter del Etna. -En el convento nos enseñaron un versito que decía: Great Empedocles, that arden...

No quiero tu amor

No quiero tu amor, no mas, jamas. No quiero pelear esta lucha, no quiero luchar. Deseo olvidarte en silencio, pero a ti no te deseo mas. Tu sabes lo mucho que te quice, pero ese amor tú no lo quiciste. Yo quiero que el daño que me has hecho no me duela de nuevo y encontrar a alguien a quien entregarle este corazón herido y prometa no volverlo a lastimar.

Ayer

Yo no conocí nada mas cierto que tu belleza, que florecía y se quedaba ahí, en tus hombros desnudos que yo buscaba en todas partes. Me salvaste de la desgracia, por que de nuevo estaba yo hundido en mi silencio, y solamente y a pesar de no haberme dicho “te quiero”, yo supe en ese instante que me urgía salir a pasear contigo y darte un beso. O tal vez es que solo quería olvidar algún recuerdo, que no era tuyo, pero la verdad es que necesito que ya salgamos a pasear para que te robe yo el beso y entonces podamos continuar con lo que sigue de eso.

Soy de un país que tú no conoces

Soy de un país que tú no conoces ; detrás de un cerro, entre dos montañas, de donde viene el viento y en donde el cielo siempre es gris. Tengo una edad que desconoces y hablo el lenguaje que siempre quisiste hablar; además, aquí, frente a mí parece que estas a punto de caerte. ¿Donde habías estado todo este tiempo? Mis ojos, a tu lado, se han salido pronto de sus orbitas y viajan, ahora, en el camino estrecho, la ruta que recorren las estrellas y la muerte. Estoy hecho polvo, mujer, de tu diamante eterno, mi corazón late y teme. Mientras tanto, yo sé que algo está ocurriendo y busco como un loco una razón de donde hacerme, una pared de donde asirme, una palabra tuya para detenerme. Afuera está un silencio, una insoportable soledad que nos separa, un otoño que vendrá, tus manos que están tan distantes. De nada sirve correr en esta vida que se acaba cuando se acaba, de nada sirve detenerse; tú me lo has hecho tan difícil, amor, no has hecho más que existir y para mi eso ya es mucha irre...

De haber sabido

Ahora me siento solo , por que mi princesa no pudo esperar a que fuera a rescatarla, y el dragón no aguantó a comérsela; lo peor es la probable complicidad entre estos dos personajes. No me quejo, no en publico, pero mi corazón me duele y no me queda otro remedio que abandonarme de nuevo en la promiscuidad y los vicios y tal vez olvidar para siempre esa ahora absurda ilusión de vivir feliz para siempre. Yo la amo, pero ella a mi ya no. Espero que las parrandas con mujeres, alcohol y música me ayuden a olvidar pronto esta tristeza que ahora tengo.