Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de 2021

Yoselin

De tu existencia exacta y suave que me vive pegada al cuerpo, yo extraigo todo este amor incomunicable que te tengo; inherente a mi como a mis brazos mis manos y mis dedos yo acepto está presencia tuya tan necesaria como mi aliento, y a veces, cuando necesito tu abrazo o tus manos o tu beso, y sufro el castigo enorme de tenerte lejos, me pregunto por qué es en ti en todo lo que pienso. Me pongo a contar las horas para saber de ti y tenerte entre mis brazos sueltos; para que luego, ya abrazado a ti me preguntes donde estuve, con quién, y si en verdad te quiero.

28 octubre - San Judas

Estuvieron sonando los fuegos artificiales durante la noche. Mientras sonaban los cohetes y la temperatura bajaba y yo me acurrucaba cada vez más en mi cama se me ocurrió pensar sobre esa costumbre de festejar a San Judas Tadeo; lo ajeno que me parece y lo mucho que he intentado todos estos años de entenderlo, las veces que he perseguido construir ese vínculo espiritual con mis familiares y amistades. Esfuerzos infructuosos aparte; en momentos como este es que noto lo difícil que ha sido este camino para adaptarme, lo mucho que me deben de querer o apreciar quienes me rodean para soportar toda esta antipatía mía, lo renuente que soy a eso de darle gusto a la gente, incluso a quienes tengo cerca, lo poco que me ha importado no parecer raro, lo poco que me ha dejado caminar por este camino solitario, sin santos ni cohetes a las dos de la mañana.

27 octubre - Necesito comenzar.

Necesito, de forma literal, ocupar o bien encaminar mis pensamientos a la producción literaria o quizás sólo de forma general a la producción creativa; cada vez con mayor frecuencia me encuentro o ansioso o melancólico o con la mirada fija a la nada y con la voz interna exigiendo más que sugiriendo vaya al refrigerador a abrir una cerveza. Y es que siempre o la mayor parte del tiempo estoy pensando alguna nimiedad u ocurrencia y estos pensamientos huyen tan pronto vuelvo a mi ocupada y absorbente rutina. Luego, creo, lo primero es ser franco, aceptar que los hábitos cambiaron y superar las añoranzas; que si bien no es ridículo si es un poco extraño y hasta dañino aferrarme a la imagen esa del enfant terrible; ya es por definición contrario a estar casado y con dos hijos. Necesito comenzar, pero sobre todo, continuar hasta llegar al hábito.