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Mostrando las entradas de junio, 2010

Odio a Bancomer.

Maldito banco. Y creo que Bancomer es por ponerle un nombre a mi odio hacia los bancos. Han deseado volverme víctima del sistema bursátil tragón y grosero pero se chingan por que no supieron con qué clase de anarquista se metieron. Que vayan mucho a chingar a su madre me voy a cobrar a lo chino con cristales y sillas a ver si les gusta que alguien disminuya su capital solo porque lo tienen. Pinche ratas, ojalá alguien les envenene el caviar o la champaña, o se les descomponga el jet privado.

écart pirate

Es cierto, me he desviado del camino. Es cierto, me detuve. No para descansar, tampoco para quedarme, ni para reponerme ni para cambiar el viaje. Me detuve desde esta velocidad gigante, solo para sentir de nuevo en mis pies la tierra, levantar la vista y contemplar el paisaje. Todo desde ahora, antes de que me olvide y antes de que se acabe.

güater

Evidentemente esto de la falta de tiempo en realidad no significa una falta en sí. De cierto modo el tiempo es el mismo de siempre y no le sobran ni le faltan segundos mas que los que deben de faltar cada cuatro años para confundirnos con lo bisiesto o lo no bisiesto. Al parecer ocurre que el problema es la falta de organización y una profunda depresión que ha secado mi cabeza de ideas absurdas como beber un barril de cerveza o cosas de esas que solía hacer cuando tenía mucho tiempo libre para pensar en tonterías. Todavía, a veces, por ejemplo cuando voy al baño y los azulejos blancos del inodoro no me presionan a seguir pensando en el trabajo se me ocurre una que otra cosa, algún guión, un capitulo mas, una aventura, todo parece tan cercano y posible y a punto parece que estoy por alcanzar mis ideas cuando han pasado diez minutos y tengo que bajarle a la cadena y dejar que se vaya todo por el escusado.

breves laborales

Se supone –tengo yo entendido- que la figura del jefe habría de infundir respeto. Es el más experimentado en el equipo, el más fuerte, o el más listo. Debo entonces, preocuparme por ser una persona digna de ese nombramiento y obrar con el ejemplo en vez de asumir que ser jefe solo se trata de mandar, firmar, y hacer que otros realicen lo que uno deja de hacer. Sutilmente, bestialmente devora la labor al individuo, de pronto se tiene tiempo para descansar, tiempo para los amigos y el amor, pero tristemente no se tiene a nadie para visitar en el día libre para descansar, y uno regresa, hasta aliviado, a la labor con los pies propios. Trabajar es trabajar por algo, no debe perderse el motivo o la mediocridad comienza. Trabajar no debe ser más que parte de la vida, el camino hacia la meta. Siempre se llega al final, siempre se llega cansado, lo importante es conocer el destino para no desesperar en el recorrido.