Lo que hace falta es como exagerar un poco. Una especie de ‘labor de venta’. Hay una distancia muy corta, cuando simplificamos lo suficiente, entre vender y mentir. De eso tratan los escritos, la literatura. Porque evidentemente no se me desprende del pecho el corazón cuando la miro, ni su vestido rosa vuela con la escena adornando su presencia: Siento que me palpita el pecho (y otras cosas) cuando viste esa falda rosa. Estuve visitando mi blog, como una especie de viaje en el tiempo a mis veintes y que bueno que escribí todas esas tonterías, hoy censurables, desechables y mediocres, por que reafirman eso de que los recuerdos suelen ser engañosos, traicioneros. En mis recuerdos escribía bien y la realidad es otra. Luego veo que he estado quince años quejándome de que ya no sucede nada en mi vida y que seguramente es por eso que ya no escribo, y que las ocupaciones y demás pretextos. Cuando tenía veinte, quizás si tenía más fiestas y más aventuras amorosas, pero creo que lo importante e...
Esto es lo mejor que encontré por cincuenta centavos...