La pared no ha conseguido moverse un centímetro desde que fue construida, hace un par de años. Cada tarde, sin embargo, después de las doce su sombra se desprende y avanza prometiendo siempre descoserse hacia una falsa independencia. En ocasiones es una piedra la referencia del avance, milimétrico y certero, en otras es una hoja muerta, algunos días nada. Luego, a las seis o a veces en verano a las siete vuelve pronto al origen como arrepentida, y en la oscuridad de todas las noches desde hace un par de años duermen sombra y muro juntos, y sueñan con la libertad, supongo, para soportar, para continuar en pie.
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No tengo planes, pero el futuro llegará, así que no hay problema. Si Yucatán hace 65 millones de años fue el centro de la destrucción, ¿Qué ahora nos carguemos a vida humana en el planeta que tiene de extraño? Mientras sucede lo que tiene que suceder y mientras las mentiras y el fascismo avanzan hacia un México feliz espero llegar a un asiento privilegiado para observarlo todo con detenimiento, siempre termino colándome en la primera fila. ¿Qué decir? Tengo buena suerte. Cobraré un par de cheques y compraré un auto, todos los graduados necesitamos uno, un Jeep suena bonito pero incomodo, pero que mas da, lo rustico cuesta y si me lo puedo permitir que diablos, me he permitido los momentos más felices de mi vida caminando, y no es precisamente gastar la suela lo mágico del trayecto; seré un caballero en Jeep, tomaré cerveza y leeré mientras se me ocurre que hago, no hay prisas, no tengo planes, pero a pesar de eso, el futuro llegará.
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