...y cuando el fuego de tu boca al fin se apague sabré entonces, que me has querido y recordar el día, que inocente me miraste y entender que todo fue un castigo extrañare tus besos, ¡voy a querer besarte! y saber de aquel otoño, tu fuiste mi abrigo. Rogare al cielo que me despierte del cruel sueño, que me ha acogido. Cuando mi corazón ruegue por verte no habrá problema, soñare contigo. Pero dios que ese día mas se aleje por que tengo el corazón, el corazón sentido de tu boca, de tus ojos, como fiel sirviente sabré entonces, que ya todo lo he vivido [contigo] [conmigo] y entonces, cuando tenga miedo de perderte llorare amarga desaliento... ... por que te habré perdido.
Esto es lo mejor que encontré por cincuenta centavos...