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afterwork

Es chistoso. Ahora mismo debo trabajar aun más que cuando era un gordo burócrata y lento administrador. Mi mujer dice que casi no me ve, que me ve menos aun que cuando tenía un trabajo fijo. Esas aspiraciones de arreglar esa pobre moto que lleva meses acosada por los rayos del sol, o de tener la energía suficiente como para jugar con mis hijos despues de una jornada semanal extenuante en que lo único que quiere uno es hacerse uno con el sillón. Luego está ese bombardeo constante de motivadores en todos los formatos posibles que no paran de decir que todo está en la mente y que soy un idiota por no ver las cadenas; dudo entre considerar legitimo mi cansancio o no saber distinguirlo de un hartazgo remanente de una década de un trabajo con extrema demanda de energía, mata sueños y aspiraciones. Por lo pronto estoy acá, a primera hora, viendo que vergas voy a hacer con está vida, de donde sacaré el dinero para darle de comer a mi mujer y a mis dos hijos, con un imaginario reloj de ...
Yo creo que llega un momento en la vida de toda persona en la que estás hasta la madre de tu trabajo. La paga es buena, les bénéfices , el respeto y asi. Pero por alguna razón sientes que no compensa el tiempo que inviertes en mantener las cosas en orden. Es curioso, justo acabo de regresar de vacaciones, y en vez de volver renovado y con muchas ganas de trabajar, sinceramente me cuesta bastante continuar con este estilo de vida donde no pasa nada.  Obviamente soy una persona responsable y trabajo diligentemente, con la eficiencia que me caracteriza para resolver las problematicas que nunca se acaban y nunca se acabaran. .... El parrafo anterior lo escribí hace un año, que tuve "el privilegio" de tomar vacaciones. Acabo de renunciar a mi trabajo comodo en una arriesgada apuesta por cambiarlo todo: diez años después, con la responsabilidad de dos hijos y una mujer. A simple vista parece que todo esta a punto de irse a la mierda, sin trabajo y con res...
Estaba yo pensando en eso de que no se me ocurre nada interesante para escribir y por eso no escribo nada. Pero creo que la parte que hay que remarcar en la frase anterior es la palabra "interesante" Por que si somos objetivos y la nostalgia no termina siendo importante, en realidad tampoco cuando tenía yo veinte años y escriba todos los días me ocurrían cosas interesantes. Es solo que, cuando se es joven uno se aprecia pequeño por que el mundo parece tan grande y se le figura a uno tan lleno de misterios. Pero tampoco hay que pedirle peras al olmo, los últimos 10 años me la he pasado encerrado entre cuatro paredes, desde muy temprano y hasta que ya se ocultó el sol. ¿Que les podría contar?  Que se acabaron las hojas de la copiadora, o que tuve que ir a dejar unos documentos muy muy importantes, nuevamente, por que desde que tengo memoria todo es importante y urgente. Menudo lavado de cerebro; para cuando te dan tiempo suficiente para pensar y darte cuenta de que si...

amistades

Sonaría hasta elocuente comparar nuestras verdaderas relaciones interpersonales como partes inalienables de nuestra identidad; decir que nuestros amigos son parte fundamental de la personalidad, de nuestra esencia y de nuestro carácter. Menudos complejos egocentristas; cada individuo es una delta y nada gira en torno a uno. Somos incapaces de mantener a nuestras amistades cerca por que tenemos poco que ofrecerles. Tan pronto descubran lo aburridos que somos nos abandonarán como uno mismo renunciaría a un libro gordo, previsible y pretencioso.  Pareciera que nos asimos a la gente como lo hacemos de aquello que creemos nos pertenece y lo merecemos. Estúpido orgullo, triste error.

miedo

Solo recordando todas las angustias todos los miedos. Solo recapitulando cada instante es que parece que me doy cuenta lo mucho que te quiero. y lo mucho que te necesito. Tu presencia me reconforta y me tiene con la guardia baja: contigo, a tu lado no me hace falta nada, Tu ausencia en cambio, me tiene siempre como sufriendo algo recapitulando, angustiado soportándolo todo por que nada más quiero por que te necesito.
Me he encontrado a menudo proponiéndome escribir un poco más seguido. Hay tantas cosas que contar; necesito ordenar mis pensamientos. Y así mismo me encuentro a menudo recordando que no lo he hecho. No hay pretextos que justifiquen, es solo apatía y la simple pero efectiva realidad de que tengo otras prioridades en mi vida. El trabajo, el otro trabajo, la familia. Ni siquiera figuro yo mismo en la repartición de tiempo, no hay tiempo para leer o para soñar despierto, no queda pues espacio para escribir acá con regularidad.

Padre

No recuerdo con seguridad, pero una vez escribí sobre lo triste que era para mí el 14 de febrero. Si bien esos días ya acabaron hace años, hoy diez años después terminaron de borrarse todos esos malos recuerdos. Me asaltan absurdos miedos; absurdos por la irrelevancia y lo inútil que es preocuparse por banalidades. Ejemplo el hecho de que nunca sabré si mi hijo está feo por que no puedo sino verlo solo con ojos de amor muy a pesar de todo lo que la estética y la cultura me ha enseñado estos duros años de existencia.