A veces me pregunto la forma en que las personas me
perciben. En realidad, temo que la probable respuesta de la mayoría, destruya
este poco de autoestima que se ha ido acumulando, al igual que la grasa en mis
cachetes, a lo largo de los años.
Hace poco, en una reunión con los amigos de la universidad,
llegaron a mitad de la fiesta, amigos de uno de los reunidos. Entre ellos, un
chico de pelo largo, delgado y mal vestido que expelía platica hasta por los codos y daba de vez en
vez un traguito a su cerveza. Le pregunté a Yoselin, que estaba al lado mío si
yo era antes así. Y me contesto, para mi pesar, que sí.
Esto, porque yo solo vi lo acorvado de su figura, y la
estampa esa no me permitió ver más allá. Me pareció un borracho ruidoso y flaco
y no supe ya si aquel en sobriedad poseía elocuencia en sus diálogos, cuan
interesante podría ser su personalidad.
Para muchos, yuxtapongo a mi situación, no fui nada más que
un borrachín flaco y ruidoso. Contraria a la imagen que de mí mismo tenia, en
la que mi apariencia era lo último que importaba, y las personas me hablaban a
pesar de mi imagen, y a veces, con respeto.
Por eso, ahora, que en mi conciencia poseo una imagen
razonablemente buena de mi persona, la duda prevalece y amenaza con destruirme
el ego y para mi desgracia, el único camino que conozco, me preserva o me
derrumba.
Comentarios
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¿Percepción? Prft, uno debe conocerse a si mismo y punto, no debe percibirse, cuando uno logra eso (conocerse) el mundo es miel sobre hojuelas, todo se acomoda para uno... o eso dicen.
¿Otra vez estoy desvariando? Mñeh!
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Saludos