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juana la cubana

Baila, tu cuerpo estilizado se mueve al ritmo de la música, al de los aplausos y las luces, las de neón, un haz que atraviesa el humo de cientos de cigarros. Tu silueta que atraviesa el salón y el ruido y las presencias y llega, integro a mis ojos. Tú también me observas, aquella sonrisa tuya que tanto has practicado frente al espejo provoca una reacción en mí, soy consiente del sintetismo, pero lo hago a un lado: esta noche quiero ser nuevamente solo un animal. Me entrego a ti, a tus manos, tu perfume, tu escasa vestimenta y el blanco de tu piel. Su contraste con la oscura noche. Me entrego a ti, como sea que hoy quieras llamarte, se que no juegas con mis sentimientos, no das pie, no interesan, no hacen falta. Trabajas con mi instinto. Tu trabajo es hacerme sentir deseado. Lo consigues: has llegado hasta mi mesa sin ser llamada. Me dices que también tú estás triste, los hombres son malos. ¿Malos? Al que te refieres es estúpido, no malo; como pudo dejarte ir… ¡ah! Pero puedo invitarte ...
Cuánto vale la vida. ¿Existe algo en este mundo con lo que podamos comprarla? ¿Existe al menos algo comparable? Me atrevería a decir que no todas las vidas valen lo mismo. Recuerden que el valor es algo tan subjetivo. El valor no vale nada. La vida por lo tanto, nada vale. ¿A qué se debe entonces que nos aferremos tanto a ella? Y que temamos perderla. Somos ciegos. Y masoquistas. Así nacimos, así fuimos hechos: para no poder ver cuánto vale nuestra propia vida. Ese es un conocimiento innecesario, pero que codiciamos tanto como ambicionamos otras cosas igual de innecesarias e incomprensibles: el dinero, el amor, el poder y un boleto para el último concierto de Michael Jackson. Yo ya no me preocupo por esas nimiedades. Aproveché esta temporada de regreso a clases para comprar provocativos vestidos de colegialas para mis cordiales amigas a un súper precio.

: ailobiu - uibolia - ailobiu - uibolia :

Cuanto es que significa para mí perderte. Denota cuanto es que para mí tu vales. Que tanto quiero estar contigo, que tanto en mi corazón importas. Mide el afecto tu necesidad, y sin embargo no son lo mismo ninguna de las dos cosas. Quisiera, que en verdad tu corazón dijera, con que ojos ves la eternidad cuando está en ella mi imagen. Cuanto tú me aprecias, que tanto estorba en tus anhelos mi presencia. Me viene al pensamiento una gana inmensa de apresurar tu escape, de atenuar de la pena de tu incuria ese sentimiento de hábito y necesidad. Pero como no te marchas cada vez yo creo que no me dejarás. No quiero confiar más ya en nadie, no quiero que nadie me vuelva a abandonar.

URGENCIAS

Un profundo olor aséptico. Eso recuerdo yo, rostros cansados. ¿Cómo no va a querer una madre a su hijo con lo que duele tenerlo? Yo creo que le dolí mucho a mi mamá por eso tanto me quiere. Mis amigos me dicen que ya soy papá, y sin embargo no me siento como uno, todos asumen que he adquirido un compromiso, cuando en realidad mi rol es excluyente. Si bien es cierto que todos los bebes son hermosos, a mi me falta ver a este como algo mío. En el fondo no quiero verlo como propio, tengo miedo a que me arrebaten también esto. Que su papá llegué como aquella vez hace más de un año y me quite de nuevo todo, ya nadie puede hacerme una promesa que pueda yo creer y por eso la esperanza ya no existe en mi vocabulario. Ya no se puede permitir mi corazón perder un hijo, prefiero entonces aferrarme a los hechos y oponerme a soñar.

va a haber tacos

Las horas que estoy contigo y las que no estoy, las palabras que te digo y las que no. Todo se pierde, el tiempo se lo lleva todo. Dicen, que el olvido es el final último, pero entonces, cuando tú me olvides, cuando yo no pueda mas estar contigo, cuando ya no lo desee más, dime, mujercita mía, ¿Cuál es la diferencia entre el beso que no te doy ahora y los cien que ayer te di?

laxitud

Sufro a veces de laxitud descriptiva, puedo tardar hasta veinte minutos en encontrar una palabra en específico para expresarme. Por ejemplo, si quiero decir “iniciativa” se me vienen a la mente un par de definiciones, ejemplos, pasajes de mi vida donde se me ha dicho esa palabra, libros donde lo he leído, películas, documentales, a veces, muy borrosamente, las formas de conjugarlo en ingles, pero la maldita palabra no sale de mi boca, ocurre con mayor frecuencia en proporción a la usanza del vocablo. Cuando me sucede en público me siento estúpido. Me pregunto por que mientras me vuelvo más habilidoso para construir abstracciones complejas y relaciones contextuales amplias soy cada vez más torpe para expresarme. Se me ocurre formular: “poseo ideas que mi español aun no descubre”. Encuentro, por ejemplo, en el vuelo de un ave mil palabras, e imagino, ya escritas, ya oradas con cien entonaciones, y en cien escenas distintas esas mil palabras que describen el vuelo y a veces, el sentimient...

felicidad

Siento , creo, el corazón fuera del pecho, y en su lugar una incertidumbre enorme, un abismo, el desconsuelo. Poseo sin embargo hoy todo para ser feliz, cuanto a mi infortunio le hace falta para compensar la iniquidad de mi suerte, todo cuanto se dice que necesito, todo lo que para olvidarme quiero. Pero me falta entonces, creo, un corazón para sentir y para estar contento. Ahora mismo, después de soportar la desdicha tanto tiempo, no me queda sentimiento alguno, une vallée de larmes, la natural tristeza. No pudo mi alma sobrevivir a la última caída, y yace en mi pecho muerta. Inerte, ocupa un cadáver el lugar de mis delirios, la expiración mediocre, felicidad, como le dicen.