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Updeit

Creo que antes de ponerme a escribir, obligarme a escribir, necesito preguntarme porque quiero escribir. No sé si fue Hemingway o Bukowski quien dijo que el escritor siente un impulso o una necesidad de escribir. Si es siempre así entonces no soy de momento un escritor como Hemingway o Bukowski (salvando las diferencias de talento claro). También vi una entrevista en donde coinciden Steven King y George R. R. Martin y don Steven decía que él se obligaba a escribir a diario un par de páginas. Y como tampoco tengo la diciplina y el empuje de Steven, si yo fuera escritor sería un George R.R. Martin que dejaría en suspenso veinte años a sus lectores (Salvando también las diferencias de talento y de lectores en suspenso) En el fondo con la humildad aparte creo que tengo el suficiente talento como para escribir algo de menos memorable que sea digno de ser publicado, me gustaría un día responder que estoy escribiendo mi segundo libro cuando alguien me pregunte que estoy haciendo, creo que est...

Les excès de cette étranger réalité

Hay una tenue luz azul que cubre todo el lugar y sus no azules espacios, en la blanca pared y sobre la gris pantalla y sobre mis manos. Esta luz le permite a mi cabeza no pensar en nada más que en que estoy trabajando y a pesar de que se escucha un poco de Miles Davis al fondo mi cabeza solo debe ejecutar todas esas cosas aburridas y no imaginar nada que no haya ya sido pulcramente escrito, definido y autorizado. Llevo trece años jugando a ser importante y casi me la creo, de pronto dejé de encontrar sentido al juego y ahora huyo metódicamente de toda responsabilidad laboral y corro hacia las 5 de la tarde para irme a acostar a mi sillón a mirar la tele. Ayer soñé que podría intentar considerar todas esas líneas de código que escribo un arte y dejarme crecer el cabello para que no me corran de las fiestas esas en donde todos hablan de cosas que no se pueden tocar y que son inmunes al consenso. Me imagine sosteniendo un vaso con alcohol y colorantes comentando el libro de Dickens que no...

voiture

Le dieron un madrazo a mi auto. Estaba yo rasurándome los únicos tres pelos que tengo en la cara cuando escuché un golpe acá cañón y que salgo así todo encuerado y descalzo a chismear y a perseguir durante dos cuadras al morro que se estaba dando a la fuga después de irse a estampar con mi auto estacionado. Luego me dio frío y pena estar a las ocho de la mañana descalzo y semidesnudo pidiendo que me paguen mi pedazo de auto, y también me dio un poco de remordimiento por qué pobre morro su carro, como una década más nueva quedó todo madreado.

me as far

Cuando se realiza una actividad realmente demandante intelectualmente, al menos personalmente, siempre termino sin la menor gana de hacer algo que requiera un esfuerzo. Asi que, después del trabajo, prefiero echarme en el sillón en vez de salir a caminar un par de kilómetros, o prefiero poner una película que no pretenda bajo ningún motivo hacerme pensar o imaginar o cuestionar nada. Ya de por si casi todo el tiempo me la paso sobre pensando todo, desde por que pintan de amarillo las banquetas o por que los billetes son rectángulos y no cuadrados. Yo sé que podría traerme mayores beneficios hacer ejercicio, educarme o escribir, pero es un triple esfuerzo que de momento no estoy dispuesto a hacer. Asi que, de pronto me estoy poniendo gordo, apático y pierdo de a poco todas esas monerías que practiqué durante mi juventud. Bueno, no de pronto, más bien, poco a poco y luego de repente. Pero de que hay cosas en mi cabeza y poesía y belleza y cosas graciosas, ahi siguen, es solo que comparti...

Yoselin

De tu existencia exacta y suave que me vive pegada al cuerpo, yo extraigo todo este amor incomunicable que te tengo; inherente a mi como a mis brazos mis manos y mis dedos yo acepto está presencia tuya tan necesaria como mi aliento, y a veces, cuando necesito tu abrazo o tus manos o tu beso, y sufro el castigo enorme de tenerte lejos, me pregunto por qué es en ti en todo lo que pienso. Me pongo a contar las horas para saber de ti y tenerte entre mis brazos sueltos; para que luego, ya abrazado a ti me preguntes donde estuve, con quién, y si en verdad te quiero.

28 octubre - San Judas

Estuvieron sonando los fuegos artificiales durante la noche. Mientras sonaban los cohetes y la temperatura bajaba y yo me acurrucaba cada vez más en mi cama se me ocurrió pensar sobre esa costumbre de festejar a San Judas Tadeo; lo ajeno que me parece y lo mucho que he intentado todos estos años de entenderlo, las veces que he perseguido construir ese vínculo espiritual con mis familiares y amistades. Esfuerzos infructuosos aparte; en momentos como este es que noto lo difícil que ha sido este camino para adaptarme, lo mucho que me deben de querer o apreciar quienes me rodean para soportar toda esta antipatía mía, lo renuente que soy a eso de darle gusto a la gente, incluso a quienes tengo cerca, lo poco que me ha importado no parecer raro, lo poco que me ha dejado caminar por este camino solitario, sin santos ni cohetes a las dos de la mañana.

27 octubre - Necesito comenzar.

Necesito, de forma literal, ocupar o bien encaminar mis pensamientos a la producción literaria o quizás sólo de forma general a la producción creativa; cada vez con mayor frecuencia me encuentro o ansioso o melancólico o con la mirada fija a la nada y con la voz interna exigiendo más que sugiriendo vaya al refrigerador a abrir una cerveza. Y es que siempre o la mayor parte del tiempo estoy pensando alguna nimiedad u ocurrencia y estos pensamientos huyen tan pronto vuelvo a mi ocupada y absorbente rutina. Luego, creo, lo primero es ser franco, aceptar que los hábitos cambiaron y superar las añoranzas; que si bien no es ridículo si es un poco extraño y hasta dañino aferrarme a la imagen esa del enfant terrible; ya es por definición contrario a estar casado y con dos hijos. Necesito comenzar, pero sobre todo, continuar hasta llegar al hábito.