Sobre las nubes que sobre nuestras cabezas descansan hay quien las pisa. Calan como existiendo perversamente dioses que nos observan. Y detenidamente; para la eternidad no existen prisas, tampoco para soportarla. No hemos sido nosotros, sin embargo, soberbios para pasear tan alto, y hemos caído, sin embargo, de distancias peligrosas. Y fallecimos también a cada rato. Sin embargo, sin embargo, sin pena porque nosotros inventamos un techo diferente en donde confiar nuestro cielo y nuestras cabezas. ¿Dónde estarán riendo nuestros dioses? ¿beberán? ¿Por qué en nuestro funeral nadie trajo flores? ¿Por qué no puedo gastar un centavo en ti si para eso vendí mi alma? ¿Por qué no podemos solo pasear tomados de las manos sin que debamos comprar el cielo para asegurar que ha sido romántico? No necesitamos flores para saber que estamos tristes, y si me preparas tu el café podre morderte el cuello mientras hierve el agua. No me importa que alguien diga, no me importan otras voces si no me dicen lo que tú me digas.
Hace poco, mientras hacía zapping, me encontré con una entrevista a Julio Cortázar sobre su proceso de escritura, y me sentí un poco identificado, salvando, claro, las abismales diferencias. Me recuerdo a mis veintes, cuando el autobús me llevaba de regreso a casa después de la universidad y yo escribía mientras miraba por la ventana una breve idea: la semilla de algo que me había llamado la atención durante el día —una palabra, una sonrisa, un perro persiguiendo su cola…—. A los veinte casi todo es nuevo y sorprendente, así que era difícil quedarse sin tema. Días o semanas después, revisaba esa libreta donde se mezclaba cálculo integral, poemas a medio escribir y fragmentos garabateados (difíciles de descifrar debido a mi caligrafía: quien los viera pensaría que estudiaba medicina y no ciencias computacionales) y trataba de recordar qué quise decir, probablemente inventando el motivo original. Más tarde, iba refinando esa brizna de idea: buscaba en la memoria la forma más elaborada de...
Comentarios
como siempre me encanto lo que escibiste, sos mui bueno en eso, cuidate muchote adios